Tanto rímel y labial
faz perpetua pintarán
adórnate vieja niña
no te vayas a secar
125 ¿qué ocultas mujercita
tras esa máscara impuesta?
¿quién te ha otorgado
tan ridícula imperfecta?
Al querer ser como el hombre
130 al buscar subir de grado
ni imitando su bajeza
el poder has alcanzado.
Tú hombre de las cavernas
en la ciudad atapado
135 presumes de gran razón
pero vives enfatuado.
Te crees especial pese a que
sólo duermes y fornicas;
el rey de la selva te crees
140 aunque ya de hembras vivas,
porque al vivir de varias
que a disgusto te persiguen
de sus carnes te alimentas
al creer que de ti viven.
145 Como lema algunos tienen
el habla del gran maestro
que a los niños tienen presto
consigo, ahora lo muestro:
los llevan a sacros templos
faz perpetua pintarán
adórnate vieja niña
no te vayas a secar
125 ¿qué ocultas mujercita
tras esa máscara impuesta?
¿quién te ha otorgado
tan ridícula imperfecta?
Al querer ser como el hombre
130 al buscar subir de grado
ni imitando su bajeza
el poder has alcanzado.
Tú hombre de las cavernas
en la ciudad atapado
135 presumes de gran razón
pero vives enfatuado.
Te crees especial pese a que
sólo duermes y fornicas;
el rey de la selva te crees
140 aunque ya de hembras vivas,
porque al vivir de varias
que a disgusto te persiguen
de sus carnes te alimentas
al creer que de ti viven.
145 Como lema algunos tienen
el habla del gran maestro
que a los niños tienen presto
consigo, ahora lo muestro:
los llevan a sacros templos
150 es de Dios gran mandamiento
limpian, juegan, venden, sanan
de sus cuerpos el sustento,
los pequeños que con gozo
ya se van en un momento,
155 ven en brazos su tormento
y en la silla su lamento.
Si a juntas nunca fui
del coro de infrarrealistas
de los vueltos hoy católicos
160 oportunos e hipócritas
fue por su feligresía
porque allí todos hipócritas
bellos, cínicos, patanes,
comeniñas y abuelitas,
165 vagos procaces, drogachos
contestarios acérrimos
del sistema cultural
y social son de gabachos
de anarquía no existen
170 y aún menos los lúcidos
poetas que antes eran
sólo quedan oportunos,
ínfima cosa de ellos
queda, son los carcamanes
175 osados de lo que sea
con agüeros confortables
parásitos botoques hoy,
oportunistas anuales
vestidos de apolillado
180 que sólo exhiben sus trajes
limpian, juegan, venden, sanan
de sus cuerpos el sustento,
los pequeños que con gozo
ya se van en un momento,
155 ven en brazos su tormento
y en la silla su lamento.
Si a juntas nunca fui
del coro de infrarrealistas
de los vueltos hoy católicos
160 oportunos e hipócritas
fue por su feligresía
porque allí todos hipócritas
bellos, cínicos, patanes,
comeniñas y abuelitas,
165 vagos procaces, drogachos
contestarios acérrimos
del sistema cultural
y social son de gabachos
de anarquía no existen
170 y aún menos los lúcidos
poetas que antes eran
sólo quedan oportunos,
ínfima cosa de ellos
queda, son los carcamanes
175 osados de lo que sea
con agüeros confortables
parásitos botoques hoy,
oportunistas anuales
vestidos de apolillado
180 que sólo exhiben sus trajes
En esta tercera parte de la sátira, se lleva a cabo una crítica a la moral. En los versos 121-128, se hace alusión a cómo las mujeres, desde muy pequeñas, anhelan experimentar, vivir la vida demasiado rápido, y, pese a que apenas sean unas niñas, ya pretenden actuar como adultas, aunque aún no tengan la madurez para hacerlo.
Los veros 139-132 exponen cómo la mujer desea igualarse al hombre, pero en su intento por ser igual que él, imita las cosas negativas en vez de las positivas; no obstante, la mujer no ha podido derrocarlo del poder, debido a que aún vivimos en una sociedad machista en la cual, el querer imitar al hombre sólo trae consigo más críticas por parte de la sociedad.
En los versos 133-144 se hace referencia precisamente a este machismo, y cómo el hombre, pese a no hacer nada más que fornicar y comer, aún desea tener el completo dominio sobre todas las mujeres con las que está, “sintiéndose el rey de la selva”, aunque sean estas mujeres quienes lo alimenten y hagan todo por él.
Y, por último, los versos 145-180 retratan la sociedad actual en el sentido de que, pese a que entre nosotros hay todo tipo de escoria que sólo vive a costa de los demás y es hipócrita, aún así van a la iglesia aunque a la hora de actuar, Dios sea lo
último en lo que piensen. Además, también se refleja cómo, los que en un comienzo teníamos por intelectuales, se han vendido al mejor postor. En pocas palabras, ningún sector de la sociedad queda libre de culpas.
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